
Cuando el amor llegue inesperadamente
y llame a tu ventana, date prisa y déjalo pasar,
pero primero cierra la puerta de la razón.
Ya que incluso la más mínima amenaza lo puede ahuyentar,
como humo que ahoga la frescura de la brisa de la mañana.
A la razón, el amor le dice que el camino está cerrado:
no puedes pasar, pero al amante le ofrece cientos de bendiciones.
Y antes de que la mente dé un paso,
el amor alcanza el séptimo cielo.
Rumi
